Sin salida en el bosque

Estaba en el interior de un bosque donde no veía la salida. Allí no había camino alguno y todo lo ocupaba una niebla que impedía la vista a más de unos pocos metros.

¿Qué hacer?

¿Ponerme a andar?. Pero ¿dónde ir?

De inmediato me dí cuenta de que andar sin conocer hacia dónde, era deambular.

Deambular no debía ser mi primera opción.

No sé por qué, pero en aquél momento pensé que deambular era en cierto modo, lo que hace un "muerto viviente", o sea, vagar de un lado para otro, como "alma en pena".

Alma en pena...¡eso es!, pensé; si el alma está en pena, si no se ven caminos, si deambulamos o vagamos, significa algo: no tenemos dirección, lo que a la postre implica que no deseamos ir a ningún sitio.

No quería que este pensamiento se apoderara lo más mínimo de mí. Sin duda había que ponerse "manos a la obra" para salir del bosque, o mejor dicho y antes que otra cosa: "pensamiento a la obra".

La primera opción parla iniciar la marcha era establecer un lugar hacia dónde ir, y como casi siempre, decidir eso requiere pensar.

Me acordé de lo que aprendí en el colegio, en las pocas veces que salimos de acampada. "¿Por donde sale el sol?¿por donde se pone?. Este y Oeste, me darían el Norte y el Sur, de repente me vino al pensamiento aquello de despejar incógnitas y hacer ecuaciones.... Lo cierto es que conocía dónde estaba, luego si conseguia, a pesar de la fuerte niebla, saber donde estaba el sol, y lo observaba durante un ratito su trayectoria, pronto estaría un poco más orientado.

No era un sistema preciso, pero era mejor que nada. Ahora ya intentaría caminar teniendo el sol de espaldas. Fue así como de la nada, hice un algo. Posiblemente hubiera salido de aquél bosque caminando en cualquier dirección, siempre que no hubiera sido en círculos. No sé si ni siquiera la opción que tomé fue la mejor, supongo que no. Pero lo cierto es que al menos tenía algo seguro: la posición del sol. Y en un ratito, tranquilo, pasito a pasito, salí del bosque y me topé con un camino, y siguiendo ese camino encontré otro mayor, y tras él encontré mi destino.

 

Confianza
Un desayuno seductor
 

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Jueves, 24 Mayo 2018