Sola, en compañía

En algunas ocasiones paro a observa atentamente algunas escenas de mi propia vida. Siento que debo hacerlo cuando, a pesar de estar rodeada de todo y todos lo que supuestamente necesito, en realidad me siento sola.
Así que pensaré un poco sobre esto.


Soy mujer trabajadora, y en el trabajo soy educada, guardo las formas, se cómo actuar y me siento a gusto. Los años de experiencia me han servido para ir encontrando mi lugar. Cuando me relaciono con mis compañeros, jefes, clientes y demás..., somos correctos, profesionales..., aunque el trato no pasa de aquí, pero bueno es lógico, es un trabajo y seguramente no debe ir más allá. De manera que las emociones que aquí puedo esperar estarán referidas a incentivos, retos y otras aspiraciones semejantes. Sin embargo no puedo evitar pensar que quizá el transcurso de los años han logrado darme estabilidad pero también, restarme emoción, pues si existen retos laborales simplemente ya no los veo, como no veo nuevas conversaciones, otros proyectos...¿Qué me falta?, ¿por qué siento este vacío?.


Antes solía recurrir a mi grupo de amigos. Tengo un pequeño pero leal círculo, con los que habitualmente he cubierto muchas necesidades: risas, distracción..., aunque ya no logro recordar cuando fue la última vez que hicimos algo distinto. Es posible que a fuerza de repetir lo que funcionaba nos hayamos vuelto demasiado "endémicos", o a lo mejor nos dejamos arrastrar por nuestras vidas, restando espacio a estos momentos en lo que hacíamos locuras, éramos espontáneos y como meta solo reír y disfrutar. Hace mucho que repetimos lugares, conversaciones y aunque es vital tenerlos, no me aportan nada, regreso a casa tan vacía como llegué a esa última quedada.
Si sigo observando, ahora cómodamente sentada en el sofá de mi propia casa, puedo ver personas importantes de mi vida junto a mí, las que me han dado el calificativo de madre y esposa.


Creo que como madre aún me siento viva y durante todos estos años en los que he dedicado atención y cuidados a mis hijos, no he sentido ningún vacío, pues había ocupación y con ello distracción, sin embargo observo como crecen y según lo hacen, también observo complacida que son cada vez menos las obligaciones que me mantenían ocupada y, desgraciadamente para mí, también menos los momentos compartidos. Se irán del todo de mi vida. Hoy ya siento instantes de vacío, cada vez mayores, cada vez más duros...¿cómo llenaré esos vacíos de los seres que más valor dan a mi vida?.


Supongo que aquí debería sentir la compañía de una pareja, que veo, siento, atiendo y conozco compartiendo casa, cama y vida desde hace años. ¿Me habrá pasado como en el trabajo y he aceptado un lugar simplemente cómodo?, ¿Dónde se quedó la ilusión, donde la conversación, la emoción y las ganas de hacer cien mil cosas?.

mujer-alejandose difuminada
Quizá deba adaptarme a una nueva vida, la madurez. ¿Se podrá definir esta etapa como la consolidación carente de emoción?, y si es así, ¿debo renunciar a nuevos proyectos, a los estímulos del amor, a una buena conversación enriquecida, dotada de aire fresco, otras propuestas...?, no hay retos. ¿Quizá no esté dando suficiente valor a lo que tengo y sea una egoísta?.

Ayudadme a entender lo que me pasa, por más rodeada que esté, menos puedo sentir que esté acompañada.

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Domingo, 09 Diciembre 2018

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